martes, 14 de abril de 2009

Senda del Oso (Proaza)



La Senda del Oso, en el valle tevergano del río Trubia, es la segunda ruta de ocio activo más popular de Asturias, después de la universal Ruta del Cares, y la única que puede competir en número de visitantes con la garganta divina de los Picos de Europa. El río Teverga nace en los manantiales del puerto de la Ventana, límite natural con la comarca leonesa de Babia, y desciende entre hayas y peñascos calizos para crear un fabuloso desfiladero donde apenas hay sitio para el río, la carretera y el trazado de la popular Senda del Oso, una de las iniciativas de ocio activo más interesantes de los municipios de la comarca. El río siempre lleva su camino y nada ni nadie se mete con él, salvo un par de pequeños embalses que alteran su fluir natural por el valle de Teverga. La carretera y la senda se reparten el escaso espacio que deja el río entre las paredes del cañón. La ruta aprovecha el antiguo trazado de un tren minero, que tenía unos 40 kilómetros de recorrido original, para comunicar los valles de Teverga y Quirós con la ruta de Trubia. Los viejos raíles de la vía férrea ya no existen, ni las viejas estaciones y apeaderos, y el sonido de la locomotora desparareció del desfiladero hace tiempo. Desmantelado el ferrocarril, se creo una vía verde cimentando el suelo con una buena capa de hormigón y ripio para permitir el tránsito de peatones, jinetes y biciclets, y colocando una barandilla de troncos de madera a lo largo de todo el recorrido.


Distancia : 12 kilómetos
Agua : Diversas fuentes durante la senda
Desnivel positivo de ascenso : 60 metros
Tiempo : 4 horas
Principales formaciones : Vegetación de ribera y desfiladero calcáreo
Edad recomendable : A partir de 5 años
Carritos de bebé : SI
Bicicletas : SI
Puntos peligrosos para los niños : Ninguno


Cómo Llegamos
Desde Oviedo por N-634 dirección Grado hasta Trubia, girar a la izquierda por el valle del río Trubia, pasar Villanueva y un kilómetro después, a 300 metros del albergue El Sabil, aparece a la izquierda el aparcamiento de La Buyera al lado de una piscina pública.

De dónde salimos




Área recreativa La Buyera
La Senda del Oso es una vieja vía de comunicación convertida en punto de encuentro de excursionistas, deportistas y paseantes por la facilidad de sus accesos, la comodidad del trazado y el escaso desnivel. Los elementos más llamativos del itinerario, que constituyen la parte divertida y emocionante de la ruta y el recuerdo, también, del antiguo ferrocarril minero, son los numerosos túneles que tenía que salvar la vía para superar las zonas angostas de la garganta de los valles de los ríos Trubia y Teverga. Algunos túneles que tenía que salvar la vía para superar las zonas angostas de la garganta de los valles de los ríos Trubia y Teverga. Algunos túneles son auténticas galerías subterráneas ym si no fuera por la iluminación automática, cortarían la respiración en más de uno. En las zonas abiertas del valle llama la atención la frondosidad de la vegetación, un denso e infranqueable pasillo de árboles ribereños que solo se interrumpe cuando aparece un pueblo o un prado ganadero. La Sende del Oso completa, entre Tuñón y Entrago, tiene 22 Km, sin contar con la desviación que sale de Peñas Juntas y se adentra en el concejo de Quirós. El tramo que hemos seleccionado para la excursión discurre por el concejo de Proaza y ofrece la oportunidad de ver a Paca y Tola, dos ejemplares de oso cantábrico que viven en semilibertad al lado de la senda. Todos los días a las doce de la mañana y las cinco de la tarde, salvo en el perído de hibernación, bajan al comedero del cercado para dar buena cuenta de la comida que les suministra su cuidador. Mientras las osas devoran el almuerzo o la merienda, el encargado de la manutención de los animales responde a las preguntas de los visitantes, que no paran de hacer fotos a Paca y Tola pelando naranjas, frutos secos o pisoteando el guisado de carne y verdura.
La puntualidad en el horario de la comida es muy importante pra mantener los hábitos y el control de las costumbres de las dos osas, por eso es muy fácil ver a los plantígrados haciendo coincidir el paso de nuestra excursión con la hora de la comida. El firme de la Senda del Oso es excelente y muy recomendable si se desea hacer una ruta en bico. En la Buyera hay una empresa de alquiler de bicicletas, con modelos para todas las edades, cuyo precio está alrededor de 8 € medio día por persona, tiempo suficiente para hacer el tramo propuesto y ampliar la excursión hasta Entrago. En la zona recreativa también hay una cafetería, una piscina pública y una pradera con bancos. La mejor hora para comenzar la excursión y poder ver a Paca y Tola es alrededor de las once y media de la mañana. La cita de la merienda, a las cinco de la tarde, es imprevisible porque solo bajan si tienen hambre. El cercado de las osas está a menos de 1 km de la Buyera y se tarda unos quince minutos en llegar a pie. En días de mucha afluenciade visitantes conviene llegar antes de las doce al comedero para que los niños puedan situarse delante de todo el público adulto y no se pierdan las graciosas maniobras de las dos hermanas osas ni las explicaciones del cuidador. En el postre demuestran una extraordinaria habilidad para pelar la fruta con las garras y comer solo la pulpa. Con las nueces, cacahuetes y otros frutos secos de cáscara ocurre lo mismo. Su destreza para extraer los alimentos es una cualidad de todos los osos. Un oso puede recorrer decenas de kilómetros en una noche en busca de comida llevado por su olfato, y cuando llega a un panal de abejas, castañar o un árbol cargado de frutos tiene la paciencia de pelar una a una las frutas o limpiar una a una las celdas de las abejas. El oso no es como el jabalí, que cuando busca comida destroza sembrados, huertos y todo lo que encuentra a su paso. El oso pasa desapercibido, recoge lo que encuentra en la superficie y causa daños ocasionales en plantaciones rurales cuando se sube a un cerezo en primavera o entra en lalos manzanos de un prado en verano.En otoño el bosque proporciona suficiente comida y es dificil que los osos invadan el territorio de los campesinos.
La excursión sale de La Buyera, entra en la Senda del Oso y gira a la derecha por el trazado de la vía verde. El primer punto de interés es el Cercado Osero, acondicionado para que los visitantes puedan ver a Paca y Tola mientras su cuidador les da comida. La Senda del Oso atraviesa la Foz de Picaros, esculpida por el torrente del río Serandi, y subiendo por unas escaleras de piedra situadas a su izquierda se accede a un vistoso mirador. La subida es corta y merece la pena el esfuerzo para disfrutar de una bonita panorámica del valle de Proaza y del monte donde se encuentra el Cercado Osero.




Proaza

La vía verde fluye por un terreno de prados y llega al puente de Zarameo, en las afueras de Proaza. Antes de llegar al puente se pasa al lado de una empresa de alquiler de bicicletas y un cartel informativo del recorrido de la Senda del Oso. El trazado de la ruta está muy bien acondicionado y no deja lugar a dudas entre las construcciones industriales de la orilla del río Trubia. El edificio más llamativo es la central eléctrica de Proaza, construida por Joaquin Vaguno. La ruta atraviesa la carretera de Villamejín y sigue de frente por la orilla del río.



Desfiladero de Peñas Juntas

La senda recorre los bosques ribereños de Peña Caranga, donde hay enormes ejemplares de castaños, y llega al estrecho de Peñas Juntas. La carretera del valle y el río Trubia ocupan todo el espacio libre y la antigua vía minera atraviesa la garganta por el interior de dos túneles esculpidos en el muro calizo del cañón. La iluminación es automática y no hay que preocuparse de llevar linterna. Además, entre los dos suman 234 metros de longitud., por lo que con la luz natural que entra también se pasarían bien. En la salida de Peñas Juntas aparece la bifurcación de los ramales de Quirós, a la izquierda, y Teverga, a la derecha. Nuestra excursión baja por el camino de la derecha y al final de la rampa atraviesa la carretera del valle. El desfiladero de Peñas Juntas o el cruce del ramal de Quirós son buenos parajes para terminar la ruta, hay bancos para descansar un rato antes de dar la vuelta y el entorno natural es muy atractivo. La intención de seguir un par de kilómetros más es para ver el pueblo de Caranga.

Vado de Caranga
La senda recorre una zona de prados y llega al vado de Caranga, un paso natural del rí Trubia para acceder al pueblo. La corriente del agua impide atravesarlo a pie son mojarse un poco, especialmente en primavera cuando el nivel del agua está en su cota máxima. Depende de la estación del año, de las lluvias y de la habilidad de cada uno para salvar el cauce del río sin quitarse las botas. De todas formas se puede dar por terminado el recorrido de ida sin cruzar el río y dar vuelta por el mismo camino hasta el punto de partida. Las rústicas casas de Caranga se ven desde la otra orilla a través de los árboles, y no es necesario complicarse en el río. Las familias que vayan en bicicleta y quieran seguin hasta Entrago no tendrán ninguna dificultad para hacer los 14 kilometros que quedan hasta el final de la senda. En el camino encontrarán un par de cruces en la carretera y más túneles bien iluminados.

El ramal minero de Teverga
En Carganga de Abajo conectaba la vía minera del ramal de Teverga con la línea principal de Quirós. El ferrocarril tevergano fue construido para completar un ambicioso proyecto de los promotores de la vía que querían explotar a gran escala la cuenca minera quirosana, aprovechando las prósperas explotaciones de hierro y carbón de las dos cuencas, para levantar en 1868 una industria siderúrgica en el valle, con altos hornos en Quirós y una fábrica de laminación en Trubia. Los malos resultados económicos obligaron a la compañía a subastar las instalaciones en 1888. El ferrocarril continuó transportando hierro y carbon mientras se desmantelaban las fábricas de Quirós y Trubia. El transporte de viajeros nunca fue puesto en marcha, a pesar de la obligación legal de prestar este servicio y de las solicitudes de los habitantes de Trubia y Teverga

Área recreativa La Buyera
El camino de vuelta recorre de nuevo La Senda del Oso hasta la zona recreativa La Buyera
Que podemos aprender
Conciencia ecológica
La excursión por la Senda del Oso es un recorrido muy conocido y placentero que evoluciona por un terreno casi llano y ofrece la posibilidad de conocer sin esfuerzo diferentes aspectos y ecosistemas de la naturaleza. Animales en semilibertad, bosques, desfiladeros, geología o desarrollo rural sostenible son algunas de las escenas de la ruta que nos pueden hacer reflexionar sobre la necesidad de conocer y preservar la naturaleza. La vida en la superficie de la tierra se desarrolla en una capa muy pequeña y determinada, llamada biosfera que no sobrepasa los 5.000 metros de altitud ni los 5.000 metros por debajo del mar. Todos los seres vivos que pueblan esta franja, ya sean animales o vegetales, han ido apareciendo progresivamente en el transcurso de millones de años de evolución, constituyendo una biodiversidad compleja y única que se adapta y transforma continuamente. La vida se acomoda y encuentra su lugar en la biosfera con arreglo a los diferentes climas, ambientes geográficos y elementos. Los seres vivos se han adaptado de forma diferente al agua o a la tierra en la montaña, en la estepa o la costa, en los trópicos o cerca de los polos. Cada uno de los ajustes biológicos entre clima y ambiente se llama biotopo. Y cada biotopo y los organismos que lo habitan constituyen un ecosistema. La cienca que estudio el conjunto de todos estos fenómenos de la vida en la naturaleza se llama ecología, que nada tiene que ver con los movimientos que suelen aprovechar su nombre.
La aparición y el desarrollo de las razas humanas ha influido decisivamente en toda esta red de biodiversidad. El hombre es el único ser vivo que altera el ritmo vital de la naturaleza y rompe el equilibrio ecológico del planeta. El éxito de la especie humana en su dominio del medio ha derivado en el consumo excesivo de recursos, en la deforestación, en la contaminación múltiple del medio ambiente y el agotamiento de las materias primasm en la pesca abusiva y la acumulación de desechos, en la extinción de las especies y la globalización de las culturas. Las tribus de la prehistoria luchaban por protegerse de la naturaleza; ahora es el hombre quien debe tomar conciencia y proteger el medio ambiente. No se trata de frenar la evolución natural de la humanidad, sino que ésta progrese de una forma responsable y sostenible. La conciencia ecológica es una actitud, una disposición de respeto y conservación de la biodiversidad en todos los aspectos de la vida, desde no dañar la corteza de un árbol con la navaja ni tirar basura hasta no talar árboles ni matar a los animales por placer. En el medio ambiente hay que ser paciente, escuchar, sentir, observar y descubrir sus secretos. La propia naturaleza nos dirá hasta que punto podemos explotarla en nuestro beneficio.
Equipo
Cámara de fotos digital para reunir una colección de imágenes de los diferentes ecosistemas y tipos de vida salvaje de la Senda del Oso
Actividades complementarias y juegos
1.- Practicar bicicleta de montaña en la Senda del Oso
2.- Recolectar hojas de las especies ribereñas
3.- Observar los diferentes ecosistemas de la Senda del Oso: fluviales, geológicos y forestales.
4.- Preparar una nota con lo que se quiera saber sobre los osos pra preguntarle al cuidador de Paca y Tola.
Qué mas visitar
Casa del oso
La Casa del Oso ocupa las dependencias de la antigua Casa Rectoral de Proaza. Es un museo temático dedicado al oso pardo cantábrico. A través de exposiciones audiovisuales y documentales sobre la vida y costumbres del oso pardo, el visitante podrá descubrir el mundo natural que rodea al simpático plantígrado.
Proaza
Es la capital del concejo y sede de destacadas ferias de ganado. Los edificios notables son el palacio barroco del Campo o de los González Tuñón; y la torre bajomedieval construida en la entrada de la población por orden de Diego Vazquez de Prada, que murió en 1491. La poderosa familia Casa Fuerte de Prada fue dueña de la comarca entre los siglos XIV y XV.

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